WILMER RAMÍREZ: UNA NUEVA VIDA, UN MISMO SUEÑO

Por En Alta Magazine

Hay caminos que comienzan mucho antes de llegar a una cabina. Para Wilmer Ramírez, la música estuvo presente desde su juventud, marcada inicialmente por los sonidos urbanos y, posteriormente, por el descubrimiento de la electrónica.

Nacido en Machiques, Venezuela, Wilmer emigró a Colombia a los 18 años buscando nuevas oportunidades. Siete años después llegó a Chile, país donde finalmente pudo comenzar a cumplir uno de sus grandes sueños: convertirse en DJ.

Su llegada a la escena electrónica chilena significó un nuevo comienzo. Comenzó a visitar clubes, conocer artistas y descubrir un mundo que rápidamente despertó una pasión que siempre había estado presente. Decidió estudiar en Casa Sonido, mientras dedicaba horas a investigar música, descubrir nuevos artistas y construir su propia identidad sonora.

CUANDO LA MÚSICA SE CONVIERTE EN TERAPIA

Uno de los momentos que terminó de confirmar su vocación ocurrió al descubrir que tocar música podía convertirse en una forma de desconectarse de los problemas cotidianos.

La música se transformó en su terapia.

Lo que inicialmente era un hobby comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en su vida, hasta convertirse en un proyecto que hoy busca llevar hacia un nivel profesional.

Entre sus experiencias más significativas destaca haber realizado el warm-up para Italobros. Llegó al escenario con nervios y ansiedad, pero una vez que comenzó el set consiguió conectar con el público. Al bajar de la cabina sintió que había logrado transmitir su energía y cumplir con aquello que se había propuesto.

También recuerda con especial cariño sus primeras oportunidades en Espacio Escenario, Club Ámbar y Clubroom, espacios que fueron parte de sus primeros pasos profesionales en Chile.

UN SONIDO CON RAÍCES

Wilmer define su propuesta como latina, caribeña, orgánica y urbana. Las percusiones y los ritmos que generan movimiento tienen un papel importante dentro de su sonido, pero existe un elemento que considera fundamental: sus raíces venezolanas.

No busca dejarlas atrás.

Por el contrario, quiere incorporarlas a la electrónica y convertirlas en parte de su identidad artística.

Entre sus principales influencias aparecen Marco Carola, The Martinez Brothers, Alberto Dimeo, Tony Guerra y Luciano, artistas que le han aportado diferentes perspectivas sobre la energía, el groove, la percusión y la pista de baile.

Cuando está detrás de la cabina busca transmitir euforia, alegría y libertad. Su objetivo es que el público pueda olvidarse por un momento de sus problemas y dejarse llevar por la música.

Para Wilmer, un buen set debe sentirse como un viaje.

CRECER SIN PERDER LA ESENCIA

El camino no ha sido sencillo.

Emigrar significó comenzar prácticamente desde cero, mientras construir una carrera musical ha requerido tiempo, dinero, energía, estudio y muchas horas de práctica. También ha habido momentos de frustración y dudas sobre si continuar.

Pero cada vez que aparece la posibilidad de detenerse, recuerda por qué comenzó.

La música todavía lo hace feliz.

Y esa razón es suficiente para continuar.

Hoy su proyecto entra en una nueva etapa. Está trabajando en un EP de cinco o seis tracks, con el objetivo de desarrollar su propio sonido desde el estudio y no solamente desde la cabina. También busca incorporar progresivamente su música a sus sets y colaborar con artistas de la escena nacional.

Su meta es clara: profesionalizar su proyecto, construir un catálogo propio y conseguir que su música pueda sonar tanto en Chile como internacionalmente.

ENERGÍA, CONEXIÓN Y RAÍCES

Wilmer observa una escena electrónica chilena que continúa creciendo y que muestra una mayor apertura hacia nuevos sonidos y ritmos latinoamericanos y caribeños. Sin embargo, considera necesario seguir generando espacios para nuevos talentos y mejorar las condiciones técnicas de los clubes dedicados a la electrónica.

A quienes comienzan les entrega un mensaje sencillo: constancia, perseverancia y amor por la música. Estudiar, practicar y nunca dejar de aprender, sin perder de vista que la música debe ser el motivo principal.

Tres palabras resumen su proyecto:

Energía. Conexión. Raíces.

Y quizás ahí se encuentra la esencia de Wilmer Ramírez: un artista que encontró en Chile el lugar para comenzar a construir su sueño, pero que decidió llevar consigo aquello que lo hace único.

Para él, estar En Alta significa transmitir energía, conectar con el público y llevarlo a ese momento donde la música consigue que todo lo demás desaparezca.

Porque evolucionar también significa recordar de dónde vienes.

Notas relacionadas