BAWY: CUANDO NO EXISTE EL ESPACIO, LO CREAS

Por En Alta Magazine

Hay artistas que llegan a la música siguiendo un camino establecido. Y hay quienes, cuando no encuentran un lugar donde comenzar, deciden construirlo por sí mismos.

La historia de Bawy, nombre artístico de Bárbara Ortega Valenzuela, comenzó mucho antes de una cabina. Desde adolescente estuvo vinculada a los eventos y la producción, descubriendo tempranamente que detrás de cada fiesta existía una oportunidad para crear, conectar personas y construir experiencias. Con apenas 16 años ya producía eventos que reunían a más de 2.000 personas.

Pero la música electrónica siempre estuvo presente.

En 2013 tuvo su primer acercamiento con una tornamesa. La experiencia no fue precisamente la esperada: quien debía enseñarle no tuvo la voluntad para hacerlo. Bawy decidió entonces aprender por su cuenta.

Un año después ya mezclaba la música que realmente le apasionaba, aunque todavía no encontraba espacios donde mostrarla. Durante un tiempo, sus primeras presentaciones fueron en cumpleaños, asados y reuniones privadas, mientras perfeccionaba su técnica lejos de los grandes escenarios.

EL MOMENTO EN QUE TODO CAMBIÓ

En 2016, mientras continuaba trabajando en producción de eventos y relaciones públicas, llegó a Valparaíso y conoció The House, espacio dedicado a la música electrónica.

Su capacidad para convocar público y desarrollar estrategias comunicacionales llamó la atención de su dueña, quien finalmente la motivó a dar el paso y presentarse como DJ.

En 2018 llegó su debut en Club del Sol Sunshine, Concón.

Amigos y seguidores viajaron desde distintas ciudades para verla tocar. Fue una experiencia que recuerda especialmente, entre otras cosas, porque durante su set de Techno vio a la DJ internacional Onyvaa bailando frente a ella. Después de aquella presentación, las llamadas comenzaron a llegar desde bares, clubes y afters.

Pero su carrera no se construyó únicamente desde la cabina.

SI NO TE DAN EL ESPACIO, CRÉALO

Uno de los mayores desafíos que Bawy encontró en la escena electrónica chilena fue la dificultad para acceder a espacios siendo una artista emergente y, además, mujer.

En lugar de esperar una oportunidad, decidió crearla.

Así nació Techno Radar, una productora de eventos electrónicos que comenzó como una fiesta pequeña y terminó convirtiéndose en una plataforma que durante siete años permitió visibilizar nuevos talentos y conectar artistas de distintos países.

La filosofía era clara: demostrar que una buena fiesta no dependía exclusivamente de los nombres más conocidos.

El talento también podía construir una escena.

Durante la pandemia, Techno Radar llevó sus eventos al formato digital, alcanzando alrededor de 1.000 oyentes por streaming y formando posteriormente un colectivo de cerca de 200 DJs. Esa comunidad permitió mantener viva la conexión con el público y, una vez levantadas las restricciones, facilitó nuevas oportunidades y residencias.

UNA DJ QUE LEE LA PISTA

Musicalmente, Bawy se mueve entre el Minimal Deep Tech, Tech House y Techno, con el groove como uno de los elementos centrales de su propuesta.

Pero existe algo que define especialmente su manera de tocar: la lectura de pista.

No mezcla solamente para sí misma. Observa al público, analiza sus reacciones y adapta su propuesta a cada espacio.

Su objetivo es generar una experiencia sensorial y emocional donde la técnica y el entretenimiento se encuentren.

Cuando está en cabina, su intención es sencilla:

bajarle a los dramas y subirle a la música.

Quiere que las personas puedan dejar atrás sus problemas, bailar y sentir que la energía de la música puede transformar, aunque sea por unas horas, la experiencia de quienes están frente a ella.

VOLVER A ELEGIR LA MÚSICA

Como toda carrera artística, la de Bawy también tuvo momentos de desgaste.

La competitividad dentro de la escena llegó a agotarla hasta el punto de colgar los audífonos durante un año y medio, incluso en uno de los momentos más importantes de su carrera.

Pero descubrió que no podía vivir alejada de aquello que realmente amaba.

Volvió.

Y esta vez decidió concentrarse en su trabajo, dejando atrás las rivalidades y enfocándose nuevamente en aquello que podía controlar: su música, sus proyectos y su manera de hacer las cosas.

Entre sus escenarios más importantes aparecen Lollapalooza y La Feria On Tour, experiencias que recuerda con especial emoción porque el público decidió ir a verla incluso cuando compartía horario con artistas internacionales.

MÁS ALLÁ DE LA CABINA

Hoy Bawy continúa desarrollando proyectos vinculados a la producción de eventos y a la formación de nuevos artistas.

Desde 2019 también se desempeña como docente de música electrónica, y uno de sus principales objetivos es continuar formando alumnos para introducirlos en la escena.

Actualmente trabaja en Bestial, una nueva marca de eventos que ya ha conseguido varias ediciones con gran convocatoria.

Al mismo tiempo, mantiene el deseo de sacar finalmente a la luz producciones musicales que ha mantenido guardadas durante años. Su perfeccionismo y la falta de tiempo producto de sus múltiples responsabilidades han retrasado ese proceso, pero la intención permanece.

Su mirada sobre la escena electrónica chilena también es clara.

Considera que atraviesa un momento de auge musical, pero que necesita fortalecerse culturalmente. Para ello, cree que debe existir más colaboración entre artistas y productoras, dejando atrás las rivalidades y poniendo nuevamente la música en el centro.

Su consejo para quienes comienzan es directo:

La música no es una competencia de popularidad.

Hay que enfocarse en la música, separar el ambiente de fiesta de los objetivos profesionales y construir una carrera desde la autenticidad.

BAWY: VERSATILIDAD, ATMÓSFERA Y FELICIDAD

Tres palabras definen su proyecto:

Versatilidad. Atmósfera. Felicidad.

Y quizás esa combinación resume perfectamente su recorrido.

Bawy comenzó organizando fiestas.

Después aprendió a tocar.

Luego creó sus propios espacios.

Formó una comunidad.

Ayudó a nuevos talentos.

Se convirtió en DJ.

Y hoy también enseña a quienes están comenzando.

Su historia demuestra que no siempre hay que esperar a que alguien abra una puerta.

A veces hay que construirla.

Y quizás eso sea precisamente estar En Alta para Bawy: transformar las dificultades en oportunidades, utilizar los talentos que tienes y convertirlos en algo que pueda inspirar a otros.

Porque cuando no encuentras tu lugar en la escena, siempre existe otra posibilidad: crear uno propio.

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