Franz Achelias
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Por En Alta Magazine
Hay una narrativa constante en la música de club: la búsqueda de la fórmula perfecta. Algunos pasan años intentando descifrarla en un estudio; otros, como Pablo Ignacio Bastías Gajardo (24), la estudian de manera literal. Químico farmacéutico de profesión y DJ por convicción, este joven oriundo de Buin representa esa nueva capa de artistas chilenos que no le temen a la versatilidad ni al cruce de mundos.
Con apenas cuatro años de trayectoria, Pablo Bastías ha logrado transformar lo que comenzó como un pasatiempo en la barra de un bar local en una propuesta sólida, enérgica y profundamente conectada con la identidad urbana y nocturna. Su proyecto es la prueba viviente de que cuando la disciplina académica se encuentra con la intuición de la pista, el resultado es puramente efervescente.
De la bata de laboratorio a la cabina: El origen de una propuesta
Titularse de Químico Farmacéutico tras cinco años de riguroso estudio no es un detalle menor en la vida de Pablo. Durante ese proceso, los horarios universitarios se entrelazaron con trasnoches en la cabina, sacrificando celebraciones familiares, cumpleaños de amigos y horas de sueño para cumplir en ambos frentes.
“Muchas veces me tocó llegar a clases en la universidad prácticamente sin dormir después de un evento. No es fácil compatibilizar la música, los estudios y las responsabilidades del día a día, pero cuando hay constancia, los objetivos se cumplen”, reflexiona el artista.
Su chispazo inicial con la cultura DJ nació tras presenciar un show de Skrillex. Ver cómo el norteamericano pasaba de la intensidad pura a momentos de absoluta nostalgia, controlando los estados de ánimo de miles de personas, le reveló la verdadera función del DJ: no solo mezclar canciones, sino diseñar experiencias emocionales. Esa misma premisa es la que hoy aplica a sus sets, donde la euforia del reggaeton, la guaracha y la cumbia se funde con la estructura e intensidad de la música electrónica de gran escala.
Buin en el corazón y la mirada en las grandes ligas
El crecimiento de DJ Pablo Bastías ha sido un proceso orgánico, impulsado por el boca a boca y por un elemento que considera no negociable: la calidad humana. Desde sus primeras tocadas hasta conquistar escenarios comunitarios en Buin, su propuesta comenzó a expandirse rápidamente hacia otras comunas de Santiago y regiones como O’Higgins, presentándose en ciudades como Rengo y Rancagua.
Momentos como su paso por la fiesta masiva Daytona Vol. 1 y la producción de su propia fiesta de Año Nuevo, The Match, consolidaron su paso de un hobby a un proyecto profesional. Sin embargo, para Pablo el mayor reconocimiento reside en las interacciones cotidianas: el saludo de un vecino, el cariño de niños que se declaran sus seguidores y la validación de un público que corea sus transiciones.
Identidad sonora: Euforia, nostalgia y curaduría de club
Definir el sonido de Pablo Bastías es hablar de dinamismo ultrabailable. Sus influencias beben tanto del movimiento urbano latino —con referentes clave como Bad Bunny y Pablito Pesadilla— como del despliegue técnico de festivales como Tomorrowland y Ultra Music Festival.
En el plano de lanzamientos, el artista dio inicio a la saga “QUE FLUYA” en SoundCloud, una serie de sets conceptuales diseñados para la pista, comenzando con el volumen QUE FLUYA 000 (Old School vs. Actual). A la par, trabaja en la producción de remixes orientados a refrescar los hits del momento para ponerlos a disposición de la escena nacional.
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