Franz Achelias
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Por En Alta Magazine
Hay artistas que llegan a la música buscando un escenario. Otros llegan buscando una forma de expresarse. Y están quienes, con el paso del tiempo, descubren que su verdadero desafío no es solamente tocar, sino construir un sonido que pueda hablar por ellos.
Para Ranfhi, ese camino comenzó mucho antes de que existiera un nombre artístico.
Nacido en Caracas, Venezuela, y actualmente radicado en Chile, John Ranfi Chavez Gil lleva cerca de seis años desarrollando su carrera dentro de la música electrónica. Su historia está marcada por una inquietud que estuvo presente desde siempre: la necesidad de experimentar con sonidos, descubrir equipos, aprender herramientas y entender qué podía ocurrir cuando la música dejaba de ser simplemente algo que se escucha para transformarse en algo que se construye.
Parte de su familia ya estaba vinculada al mundo de los DJs. Quizás por eso, desde temprano, existió en él una familiaridad especial con la música. Descargar canciones simplemente por gusto, experimentar y sentir curiosidad por los equipos fueron pequeñas señales de algo que todavía no tenía una forma definida.
Chile terminó convirtiéndose en un punto de inflexión.
Fue aquí donde tuvo la posibilidad de conocer más profundamente la escena, aprovechar nuevas oportunidades y comenzar a desarrollar una carrera que, con el tiempo, lo llevaría desde las cabinas hasta la producción musical.
Pero Ranfhi no quería quedarse solamente detrás de los decks.
La curiosidad continuaba.
Después de varios años como DJ, decidió profundizar en la producción musical. Hace aproximadamente dos años comenzó a trabajar de manera más decidida en sus propias composiciones, buscando encontrar una identidad sonora que pudiera diferenciarlo y permitirle dejar su propia huella dentro de la escena.
Y esa búsqueda comenzó a entregar resultados.
Su música empezó a llamar la atención de nombres importantes de la escena, entre ellos The Martinez Brothers, Gustavo Domínguez y Tony Guerra. Pero hubo un momento que ocupa un lugar especial dentro de su historia.
Uno de esos momentos que un artista imagina durante años y que, cuando finalmente ocurre, parece difícil de creer.
Ranfhi cuenta que durante mucho tiempo pidió al universo que algo maravilloso sucediera con su música. La respuesta llegó cuando The Martinez Brothers colocaron uno de sus tracks durante un festival en Chile.
Para cualquier productor que está construyendo su camino, escuchar una producción propia en manos de artistas que admira representa mucho más que una reproducción.
Es una confirmación.
Una señal de que todo ese tiempo frente a los equipos, las horas de aprendizaje y la búsqueda de un sonido propio estaban comenzando a convertirse en algo tangible.
Ese momento también cambió su manera de vivir la escena.
Antes podía asistir a un evento simplemente para disfrutarlo como público. Hoy observa mucho más. Mira lo que ocurre desde que las personas ingresan hasta que llegan a la cabina. Analiza, aprende y entiende cada experiencia como una oportunidad para seguir creciendo.
Porque para Ranfhi, la música no termina cuando termina un set.
Cada evento es también una clase.
Cada escenario ofrece algo que observar.
Cada artista tiene algo que enseñar.
Y esa actitud de aprendizaje constante forma parte de una filosofía que ha acompañado su evolución.
UN SONIDO PARA BAILAR
Cuando Ranfhi tiene que definir su propuesta musical, utiliza una palabra que parece sencilla, pero que contiene buena parte de su identidad: versátil.
Su universo se mueve entre Tech House, Afro House, House, Minimal y Melodic House, géneros que le permiten explorar distintas intensidades y construir sesiones que tienen un elemento en común: el movimiento.
Su sonido, según sus propias palabras, es “muy, muy bailable”.
Y quizás esa sea una de las claves de su propuesta.
Para Ranfhi, la cabina no es un lugar desde donde simplemente se reproducen canciones. Es un espacio donde se establece una conexión directa con quienes están frente a él.
Su objetivo es que las personas se vayan contentas, que puedan liberar lo que llevan dentro y que durante un set encuentren un espacio para disfrutar, bailar y dejarse llevar por las melodías.
La música se transforma así en una especie de catarsis colectiva.
Una multitud que por algunos minutos comparte una misma energía.
Un grupo de personas que quizás no se conocen, pero que terminan conectadas por un mismo ritmo.
Para Ranfhi, ese momento representa una de las formas más auténticas de entender el éxito: conseguir que una multitud baile, sienta energía y experimente una catarsis emocional colectiva a través de sus mezclas o de sus propias canciones.
Pero detrás de esa energía existe también una filosofía mucho más profunda.
Su proyecto representa paz, amor, unidad y respeto. Valores que funcionan como una declaración de principios dentro de una escena que, para él, debería ser un espacio de encuentro y no de competencia.
DEJAR UNA HUELLA
El nombre Ranfhi comienza a adquirir una dimensión diferente.
Ya no se trata solamente de tocar.
Se trata de crear.
De construir.
De dejar huellas a través de la música.
Esa idea aparece constantemente cuando habla de su presente y de lo que viene. Actualmente trabaja en la creación de su propia marca y en distintos proyectos musicales, entre ellos el lanzamiento de su primer álbum. También cuenta con varios lanzamientos firmados que próximamente comenzarán a ver la luz.
Su lanzamiento más reciente es “Obsesionada (EP)”, disponible en plataformas digitales. Y el camino continúa con nueva música esperando su momento de salir al mundo.
Pero hay algo todavía más grande en construcción.
Ranfhi trabaja en su propia marca y sello, un proyecto que representa una nueva etapa dentro de su carrera y que busca darle un espacio desde donde continuar desarrollando su visión musical.
El objetivo es claro: seguir dejando huellas con sus producciones y comenzar a expandir el proyecto hacia nuevos territorios.
La idea de una gira internacional ya forma parte de sus próximos planes.
Y si existe una ciudad que aparece en su imaginario como inspiración, esa es Ibiza. Mientras que uno de los escenarios que sueña conquistar es Savaya Bali.
Pero antes de llegar a esos destinos, existe mucho camino por recorrer.
Y Ranfhi parece entenderlo.
APRENDER PARA AVANZAR
Una de las características más interesantes de su historia es que no habla desde la sensación de haber llegado.
Habla desde el proceso.
Cuando le preguntan por los escenarios que más lo han marcado, su respuesta es reveladora: disfruta todos y encuentra valor en ver a las personas bailar.
Cuando le preguntan por una presentación que nunca olvidará, tampoco elige una en particular.
Su respuesta apunta hacia adelante:
todavía quedan muchos escenarios por conquistar.
Esa mirada explica buena parte de su presente.
Ranfhi continúa estudiando, observando y aprendiendo. Y también entiende que fortalecer la escena electrónica requiere justamente eso: mayor conocimiento.
Para él, la cultura electrónica puede seguir creciendo si quienes forman parte de ella se preocupan por aprender más sobre música, producción y la organización detrás de los eventos.
Su mensaje para quienes recién comienzan es directo:
háganlo de corazón.
Estudien.
Aprendan.
Rompan barreras.
No sigan patrones ajenos.
Y, por sobre todas las cosas, mantengan la humildad.
Porque incluso después de seis años de carrera, de convertirse en productor, de recibir el respaldo de artistas reconocidos y de vivir momentos que alguna vez imaginó, Ranfhi sigue entendiendo que siempre hay algo nuevo por aprender.
AMOR, ENFOQUE Y HUMILDAD
Hay tres palabras que definen su proyecto:
Amor. Enfoque. Humildad.
Tres conceptos que, juntos, resumen una manera de entender la carrera artística.
Amor por la música.
Enfoque para continuar avanzando.
Humildad para recordar que el aprendizaje nunca termina.
Ranfhi está construyendo una historia que todavía está lejos de su capítulo final.
Su primer álbum está en camino. Nuevos lanzamientos esperan su momento. Una marca y un sello propio comienzan a tomar forma. Y una futura gira internacional aparece como uno de los próximos grandes desafíos.
Pero quizás lo más importante no sea todo aquello que todavía quiere conquistar.
Quizás lo importante sea todo aquello que ya consiguió transformar en realidad.
Aquel niño que sentía curiosidad por los sonidos.
El joven que llegó a Chile y encontró nuevas oportunidades.
El DJ que comenzó a recorrer distintas ciudades.
El productor que decidió crear su propio lenguaje.
Y el artista que un día escuchó a The Martinez Brothers tocar su música en un festival en Chile.
Todo forma parte de la misma historia.
Una historia que todavía se está escribiendo.
Porque Ranfhi no parece estar buscando simplemente un lugar dentro de la escena.
Está construyendo el suyo.
Y mientras continúa explorando sonidos, creando música y preparando los próximos capítulos de su carrera, mantiene una idea que resume perfectamente su camino:
dejar huellas.
No solo en una pista.
No solo en una noche.
Sino en la memoria de quienes alguna vez escucharon su música y sintieron algo.
Eso es Ranfhi.
Un artista en evolución, con los ojos puestos en el mundo y los pies firmes en el proceso.
Y esta historia recién comienza a sonar.
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