Alan Mcnish

Empezar de cero para encontrar tu lugar

Por En Alta Magazine

Hay decisiones que cambian una carrera y otras que cambian una vida.

Para Alan Mcnish, ambas ocurrieron al mismo tiempo. Dejar Argentina para comenzar una nueva etapa en Chile no significó únicamente un cambio de país; fue la oportunidad de reconstruirse desde cero, apostar por un sueño y demostrar que la perseverancia puede abrir caminos incluso cuando todo parece comenzar desde la línea de partida.

Nacido en Reconquista, Santa Fe, y hoy radicado en Santiago de Chile, Alan entendió desde muy temprano que la música electrónica tenía un lenguaje universal. No importaba el idioma, la cultura o el lugar del mundo: una buena selección musical era capaz de reunir a cientos de personas bajo una misma energía.

Esa capacidad de conexión fue la que despertó su interés por el mundo de los DJs.

Pero llegar a Chile en 2021 también significó enfrentar una realidad que muchos artistas conocen bien: empezar sin contactos, sin una red de apoyo y con la incertidumbre de construir un nombre dentro de una escena completamente nueva.

Lejos de verlo como una limitación, decidió convertir ese desafío en su mayor motivación.

Con disciplina, estudio y constancia comenzó a abrirse espacio dentro del circuito electrónico chileno. Sus primeras oportunidades llegaron en Club Ámbar, un escenario que recuerda con especial cariño porque fue allí donde confirmó que la cabina era el lugar donde realmente quería estar.

A partir de ese momento comenzaron a llegar nuevas experiencias en espacios como Hotel W, Club Room y distintos colectivos de la escena nacional, escenarios que le permitieron evolucionar tanto técnica como personalmente.

Cada presentación reforzó una convicción que hoy define su proyecto: el talento abre puertas, pero es la perseverancia la que permite permanecer.

Su propuesta musical se mueve entre el House, Tech House, Afro House y Melodic House, géneros que utiliza para construir sesiones con una narrativa progresiva, donde el groove, la elegancia y la energía conviven de forma natural.

Más que sorprender con transiciones complejas, Alan busca generar una experiencia.

Quiere que quienes están frente a la cabina olviden por unas horas la rutina, se entreguen al momento y encuentren en la pista un espacio para conectar consigo mismos y con quienes los rodean.

Su visión de la música está profundamente ligada a la autenticidad.

Por eso, cuando habla de éxito, evita asociarlo únicamente con escenarios o reconocimiento. Para él, el verdadero logro consiste en vivir de la música sin renunciar a su esencia y demostrar que es posible construir una carrera siendo fiel a la identidad propia.

Ese mismo principio también define la manera en que observa la escena electrónica.

Reconoce que Chile atraviesa un momento de crecimiento, impulsado por una comunidad cada vez más interesada en descubrir nuevos sonidos y artistas. Sin embargo, considera que aún existe un enorme potencial para fortalecer la colaboración entre músicos, promotores y espacios culturales, creando oportunidades reales para quienes recién comienzan.

Su mensaje para las nuevas generaciones nace precisamente de su propia experiencia.

No existen atajos.

La técnica se aprende con práctica. La selección musical mejora con el tiempo. Pero la identidad es algo que ningún curso puede enseñar. Se construye viviendo, equivocándose, escuchando y encontrando una voz propia dentro de una escena donde cada artista busca dejar una huella diferente.

Actualmente, Alan Mcnish continúa desarrollando su proyecto con la mirada puesta en el futuro.

Trabaja en nueva música original, busca expandir su presencia dentro de la escena chilena e internacional y sueña con presentarse en algunos de los festivales más importantes de Latinoamérica y Europa.

No persigue el crecimiento inmediato.

Prefiere construir una carrera sólida, paso a paso, convencido de que las metas más importantes requieren tiempo, disciplina y paciencia.

Porque si algo ha aprendido desde que decidió comenzar una nueva vida lejos de casa es que los grandes proyectos no nacen de la comodidad.

Nacen de la decisión de creer en uno mismo cuando todavía nadie más conoce tu nombre.

Hoy, Alan Mcnish sigue escribiendo esa historia.

Una historia construida con autenticidad, energía y evolución constante; una historia que demuestra que, a veces, empezar de cero es la mejor manera de descubrir hasta dónde puedes llegar.

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